Integrahogar_Admin

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un par de años atrás
2016-10-05 15:15:05

Habia una vez un muchacho cuya familia era muy humilde. En su casa no abundaba el dinero, asi que no podia permitirse estrenar ropa nueva cuando se le antojaba. Solia vestir unos desgastados pantalones oscuros y unas botas tan viejas que el dedo gordo de su pie izquierdo estaba a punto de atravesar el cuero.

Pero lo que le realmente le preocupaba era que cada dia acudia a la escuela con una camisa blanca que tenia un enorme agujero en la manga. Le daba mucha verg enza que sus companeros le miraran y, en vez de atender a las explicaciones del maestro, se distraia intentando ocultar el agujero por el que asomaba el codo.

Durante semanas le pidio a su madre que le remendara la camisa, pero la mujer iba siempre con tanta prisa que nunca tenia tiempo para hacerlo. Desesperado, se lo pidio a sus hermanas mayores.

¢ Favor, ‚ alguna de Uds. puede zurcirme la camisa?

‚ Ni caso! Las chicas estaban entretenidas jugando y riendo y ni siquiera le escucharon.

Un dia, dos tias suyas con las que tenia una muy buena relacion, pasaban cerca de su casa y el las vio desde su ventana. Corriendo, se acerco a ellas para pedirles ayuda.

¢ Favor, ‚ Podrian entrar un momento y zurcirme el agujero que tengo en la manga?

¢ ‚ En otro momento, querido sobrino! Vamos con prisa a ver al doctor. Hace semanas que tenemos una tos muy fuerte y nos ha citado dentro de cinco minutos en su consulta.

¢ Esta bien¢ ‚ Adios!

El pobre muchacho se sentia fatal ‚ Estaba decidido a no ir nuevamente a la escuela con la camisa rota! ‚ Entro a su habitacion, escondio los libros bajo la cama y en vez de acudir a sus clases, fue a dar un largo paseo por el bosque.

Era un bonito dia de primavera y el sol se colaba entre las ramas iluminandolo todo, pero el joven se sentia muy triste. Le daba igual el hermoso canto de los pajaros y ni se fijo en el rico aroma que desprendian las flores. Deambulaba sin rumbo y solo tenia un pensamiento en la cabeza:

¢ ‚ Quien zurcira mi camisa rota? ‚ A quien se lo puedo pedir¢?

Se paro bajo la sombra de un eucalipto y, de repente, vio como desde el arbol descendia una aranita. Estaba colgada de su hilo de seda y se columpiaba a la altura de sus ojos ‚ El muchacho se puso loco de contento!

¢ ‚ Hola, amiga arana! Quisiera pedirte un favor ‚ Podrias zurcir mi camisa? Tengo un agujero muy grande y no quiero que nadie se burle de mi aspecto. Se que las aranas son expertas costureras y nadie mejor que tu solucionaria mi problema ‚ Serias tan amable de ayudarme¢?

La arana miro la carita del muchacho, percibio la preocupacion en su mirada y le devolvio una tierna sonrisa. En silencio, comenzo a balancearse y el hilo de seda cedio hasta que sus ocho patitas se posaron sobre el agujero de la camisa. Con rapidos movimientos, comenzo a tejer una tela muy resistente para remendar el destrozo. En pocos minutos termino su labor y el muchacho empezo a dar saltos de alegria.

¢ ‚ Muchas gracias! ‚ Eres genial! ‚ La has dejado como nueva!

Estaba tan feliz que, aunque solo tenia una pequena canica en los bolsillos, decidio regalarsela a su nueva amiga del bosque.

¢ Ten, ahora es tuya. Espero que te diviertas mucho con ella ‚ Nunca olvidare lo que has hecho por mi!

Se despidieron con un calido adios y el muchacho volvio corriendo a su casa. Sin perder tiempo, cogio sus libros y se presento en la escuela. Contentisimo, se sento en su silla de siempre y, como ya no tenia nada de que avergonzarse, se dedico a escuchar con atencion la leccion que impartia su querido maestro.

Curiosamente, ese dia la explicacion giraba en torno al mundo de los aracnidos y a su habilidad para tejer. El chico no pudo evitar mirar de nuevo la manga de su camisa. Complacido, recordo el buen trabajo que habia hecho su querida aranita y ‚ sabes que penso? en lo afortunado que era por haber podido comprobar en persona lo que el profesor repetia una y otra vez: ‚ La naturaleza es sabia y maravillosa!

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