Integrahogar_Admin

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un par de años atrás
2016-10-05 14:56:19

Erase una vez un hombre muy sabio que, al llegar a la vejez, acumulaba mas riquezas de las que te puedas imaginar. Habia trabajado mucho, muchisimo durante toda su vida, pero el esfuerzo habia merecido la pena porque ahora llevaba una existencia placentera y feliz.

El anciano era consciente de su origen humilde y jamas se avergonzaba de ello. De vez en cuando, se sentaba en un sillon de cuero, cerraba los ojos, ‚ y recordaba emocionado los tiempos en que era un joven obrero que trabajaba de sol a sol para escapar de la pobreza y cambiar su destino ‚ Quien le iba a decir por aquel entonces que se convertiria en un respetado hombre de negocios y que viviria rodeado de lujos!

Ahora tenia setenta anos, estaba jubilado y su unica ambicion era descansar y disfrutar de todo lo que habia conseguido a base de teson y esfuerzo. Ya no madrugaba para salir corriendo a trabajar ni se pasaba las horas tomando decisiones importantes, sino que se levantaba tarde, leia un buen rato y daba largos paseos por los jardines de su estupenda y confortable mansion.

Las puertas de su hogar siempre estaban abiertas para todo el mundo. Todas las semanas, invitaba a unos cuantos amigos y eso le hacia muy feliz. Como hombre generoso que era, les ofrecia los mejores vinos de su bodega y unos banquetes que ni en la casa de un rey eran tan exquisitos.

‚ Pero eso no es todo! Al finalizar el postre, les agasajaba con regalos que le habian costado una fortuna: panuelos de la mas delicada seda, cajas de plata con incrustaciones de esmeraldas, exoticos jarrones de porcelana traidos de la China¢ El hombre disfrutaba compartiendo su riqueza con los demas y nunca escatimaba en gastos.

Pero sucedio que un dia su mejor amigo decidio reunirse con el a solas para decirle claramente lo que pensaba. Mientras tomaban una taza de te, le confeso:

¢ Sabes que siempre has sido mi mejor amigo y quiero comentarte algo que considero importante. Espero que no te moleste mi atrevimiento.

El anciano, le respondio:

¢ Tu tambien eres el mejor amigo que he tenido en mi vida. Dime lo que te parezca, te escucho.

Su amigo le miro a los ojos.

¢ Yo te quiero mucho y agradezco todos esos regalos que nos haces a todos cada vez que venimos, pero ultimamente estoy muy preocupado por ti.

El anciano se sorprendio.

¢ ‚ Preocupado? ‚ Preocupado por mi? ‚ A que te refieres?

¢ Veras¢ Llevo anos viendo como derrochas dinero sin medida y creo que te estas equivocando. Se que eres millonario y muy generoso, pero la riqueza se acaba. Recuerda que tienes tres hijos, y que si te gastas todo en banquetes y regalos, a ellos no les quedara nada.

El viejo, que sabia mucho de la vida, le dedico una sonrisa y pausadamente le dijo:

¢ Querido amigo, gracias por preocuparte, pero voy a confesarte una cosa: en realidad, lo hago por hacer un favor a mis hijos.

El amigo se quedo de piedra ‚ No entendia que queria decir con eso!

¢ ‚ Un favor? ‚ A tus hijos?¢

¢ Si, amigo, un favor. Desde que nacieron, mis tres hijos han recibido la mejor educacion posible. Mientras estuvieron a mi cargo, les ayude a formarse como personas, estudiaron en las escuelas mas prestigiosas del pais y les inculque el valor del trabajo. Creo que les di todo lo que necesitan para salir adelante y labrarse su propio futuro, ahora que son adultos.

El anciano dio un sorbo a su te todavia humeante, y continuo:

¢ Si yo les dejara en herencia toda mi riqueza, ya no se esforzarian ni tendrian ilusion por trabajar. Estoy convencido de que la malgastarian en caprichos ‚ y yo no quiero eso! Mi deseo es que consigan las cosas por si mismos y valoren lo mucho que cuesta ganar el dinero. No, no quiero que se conviertan en unos vagos y destrocen sus ‚ vidas.

El amigo medito sobre esta explicacion y entendio que el anciano habia tomado una decision muy sensata.

¢ Sabias palabras¢ Ahora lo entiendo. Algun dia, tus hijos te lo agradeceran.

El anciano le guin un ojo y dio un ultimo sorbo al te. Despues de esa conversacion, su vida siguio siendo la misma, nada cambio. Continuo gastandose el dinero a manos llenas pero, tal y como habia asegurado aquella tarde, sus hijos no heredaron ni una sola moneda.

Moraleja: Esfuerzate cada dia por aprender y trabaja con empeno e ilusion por cumplir tus suenos. Una de las mayores satisfacciones de la vida es conseguir las cosas por uno mismo y disfrutar la recompensa del trabajo bien hecho.

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