Integrahogar_Admin

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un par de años atrás
2016-10-05 14:54:12

Habia una vez una granja donde todos los animales vivian felices. Los duenos cuidaban de ellos con mucho carino y no les faltaba de nada. En cuanto el gallo anunciaba la salida del sol, todos se ponian en marcha y realizaban sus funciones con agrado. Siempre tenian a su disposicion alimentos para comer y un lecho caliente sobre el que descansar.

El terreno que rodeaba la casa principal era muy amplio y con suficiente espacio para que los caballos pudieran trotar, los cerdos revolcarse en el barro y, las vacas, pastar a gusto mientras hacian sonar sus cencerros de laton. Entre las patas de los grandes animales siempre correteaba algun pollito que se esmeraba en aprender a volar bajo la mirada atenta de las gallinas.

Una de esas gallinitas era roja y se llamaba Marcelina. Un dia que estaba muy atareada escarbando entre unas piedras, encontro un grano de trigo. Lo cogio con el pico y se quedo pensando en que hacer con el. Como era una gallina muy lista y hacendosa, tuvo una idea fabulosa.

¢ ‚ Ya lo tengo! Sembrare este grano e invitare a todos mis amigos a comer pan.

Contentisima, fue en busca de aquellos a los que mas queria.

¢ ‚ Eh, amigos! ‚ Miren lo que acabo de encontrar! Es un hermoso grano de trigo dorado ‚ Me ayudarian a plantarlo?

¢ Yo no ¢ dijo el pato.

¢ Yo no ¢ dijo el gato.

¢ Yo no ¢ dijo el perro.

¢ Esta bien ¢ suspiro la gallinita roja ¢ Yo lo hare.

Marcelina se alejo un poco triste y busco el lugar idoneo para plantarlo. Durante dias y dias rego el terreno y vigilo que ningun pajaro merodeara por alli. El trabajo bien hecho dio un gran resultado. Feliz, comprobo como nacieron unas plantitas que se convirtieron en espigas repletas de semillas.

‚ ‚ La gallina estaba tan contenta!¢ ‚ Busco a sus amigos e hizo una reunion de urgencia.

¢ Queridos amigos¢ Mi semilla es ahora una preciosa planta. Debo segarla para recoger el fruto ‚ Me ayudan?

¢ Yo no ¢ dijo el pato.

¢ Yo no ¢ dijo el gato.

¢ Yo no ¢ dijo el perro.

¢ En fin¢ Si no quieren echarme una mano, tendre que hacerlo yo solita.

La pobre Marcelina se armo de paciencia y se puso manos a la obra. La tarea de segar era muy dura para una gallina tan pequena como ella, pero con teson consiguio su objetivo y corto una a una todas las espigas.

Agotada y sudorosa recorrio la granja para reunir de nuevo a sus amigos.

¢ Chicos¢ Ya he segado y ahora tengo que separar el grano de la paja. ‚ Es un trabajo complicado y me gustaria contar con ustedes para terminarlo cuanto antes ‚ Quien de ustedes me ayudara?

¢ Yo no ¢ dijo el pato.

¢ Yo no ¢ dijo el gato.

¢ Yo no ¢ dijo el perro.

¢ ‚ Vale, vale! Yo me encargo de todo.

‚ La gallina no lo podia creer! ‚ Nadie queria darle una mano! Se sento y con su piquito, separo con mucho esmero los granos de trigo de la planta. Cuando termino era tan tarde que solo pudo dormir unos minutos antes del canto del gallo.

Durante el desayuno los ojillos se le cerraban y casi no tenia fuerzas para hablar. Era tanto su agotamiento que apenas sentia hambre. Ademas, estaba enfadada por la actitud de sus amigos, pero aun asi decidio intentarlo una vez mas.

¢ Ya he sembrado, segado y trillado. Ahora necesito que me ayuden a llevar los granos de trigo al molino para hacer harina ‚ Quien viene conmigo?

¢ Yo no ¢ dijo el pato.

¢ Yo no ¢ dijo el gato.

¢ Yo no ¢ dijo el perro.

¢ ‚ Muy bien! Yo llevare los sacos de trigo al molino y me encargare de todo.

‚ La gallina estaba harta! Nunca les pedia favores y, para un dia que necesitaba su colaboracion, escurrian el bulto. Se sentia traicionada. Suspiro hondo y dedico el dia entero a transportar y moler el trigo, con el que elaboro una finisima harina blanca.

Al dia siguiente se levanto mas animada. El trabajo duro ya habia pasado y ahora tocaba la parte mas divertida y apetecible. Con harina, agua y sal hizo una masa y elaboro deliciosas barras de pan. El maravilloso olor a hogazas calientes se extendio por toda la granja. Como no, los primeros en seguir el rastro fueron sus supuestos 3 mejores amigos, que corrieron a buscarlo con la esperanza de comer un buen trozo.

En cuanto les vio aparecer, la gallinita roja les miro fijamente y con voz suave les pregunto:

¢ ‚ Quien quiere probar este apetitoso pan?

¢ ‚ Yo si! ¢ dijo el pato.

¢ ‚ Yo si! ¢ dijo el gato.

¢ ‚ Yo si! ¢ dijo el perro.

La gallina miro a sus amigos y les grito.

¢ ‚ Pues se quedaran con las ganas! No pienso compartir ni un pedazo con ustedes. Los buenos amigos estan para lo bueno y para lo malo. Si no supieron estar a mi lado cuando los necesite, ahora tienen que asumir las consecuencias. Ya pueden irse porque este pan sera solo para mi.

El pato, el gato y el perro se alejaron cabizbajos mientras la gallina disfrutaba del riquisimo pan recien horneado.

Y colorin colorado, este cuento se ha acabado.

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